¿Cómo utilizar el lenguaje para aprender juntos?

Los seres humanos construimos conocimiento de manera conjunta todo el tiempo. El lenguaje es el modo en que nos “ponemos de acuerdo” en una realidad objetiva, pasando de las intrasubjetividades a las intersubjetividades. Se trata pues de llegar a acuerdos de significado y entendimiento de todo aquello que nos rodea y construimos.

En los espacios institucionalizados, como lo son las escuelas, los docentes intentan aplicar estrategias y métodos para guiar la construcción del conocimiento. El tiempo de mediación que más se utiliza para esto es la semiótica (el uso de signos y sus significados, el lenguaje por excelencia). 

 El diálogo que se genere entre estos dos agentes (alumnos y profesores) se produce a través de las siguientes maneras:

 

Mercer

 

Mapa elaborado por Ana Laura Cerna Fraga

Los profesores, antes de poder construir conocimiento con sus alumnos, requieren obtener los conocimientos previos de los mismos estudiantes. Para ello solicitan información que los estudiantes saben pero que ellos desconocen. También puede que hagan preguntas a respuestas que ya conocen, pero necesitan saber si los alumnos también las saben.

Los docentes evitan dar respuestas, más bien procuran hacer esto a través de obtención mediante pistas, proporcionándoles claves visuales, verbales, indirectas o directas, que los lleven a encontrar por sí mismos la respuesta. Este tipo de estrategias es común en los “sistemas progresivos y centrados en el alumno”.

Hacer preguntas puede ser más complejo de lo que parezca. Éstas por lo general se utilizan para controlar la clase más que para suscitar el aprendizaje. Hay que incluso tomar en cuenta el tiempo preciso e idóneo que hay que esperar entre una pregunta y una respuesta. Hay algunos estudios que muestran que a mayor número de preguntas, menor “la extensión en que un niño revela sus propias ideas y busca información”. En ocasiones cuando los profesores hacen preguntas, los alumnos, por miedo a contestar de manera “correcta”, piensan más en la elaboración de la misma que en el contenido mismo, es decir más preocupados por “hacer lo que deben” que por analizar lo que van a decir. Otro problema de las preguntas es cuando estas fuerzan y limitan la naturaleza de las discusiones en el aula.

A pesar de todo esto, sabiéndolas utilizar en momentos adecuados y de formas idóneas, las preguntas pueden ser estrategias muy buenas para la generación de conocimiento en conjunto, pues permiten que los alumnos tengan feedbacks sobre sus respuestas y procesos todo el tiempo.

Los profesores responden a lo que dicen los estudiantes a partir de elaboraciones nuevas, confirmaciones y repeticiones, parafraseo o reformulación. Esto con el objetivo de reformular las respuestas incorrectas o las contribuciones inadecuadas, para así dotarlas de mayor significación con los contenidos de la clase, es decir explicitar este significado a los demás, en beneficio de los mismos.

Además de lo anterior, los profesores describen las experiencias compartidas en el aula para generar conocimiento. Para ello, es clave que los alumnos de den cuenta de forma explícita de los procesos y profesores que están llevando a cabo, y para ello debe haber una vinculación entre los conocimientos previos y los actuales, un significado superior a las pequeñas partes que parecieran estar desarticuladas pero que en realidad se enmarcan en un todo complejo, con sentido, intencionado.

Los docentes “intentan representar una experiencia pasada como relevante para la actividad presente”, ayudando a visualizar las “experiencias significantes en común”. Esto se logra a través de recapitulación reconstructiva, en donde se encajan los hechos en un marco mayor, como se mencionó anteriormente, retomando lo que se ha visto en sesiones pasadas.

En conclusión, estas técnicas son utilizadas para construir versiones conjuntas y compartidas del conocimiento educativo. A través de ellas, se logran estados de intersubjetividad, de relaciones sociales por lo tanto, que ocurren todo el tiempo, de manera intencionada, expresa, explícita, o de formas naturales, accidentadas y sutiles.

 

 

Bibliografía

Mercer, N. (1997). Estrategias de guía en La Construcción guiada del conocimiento. El habla de profesores y alumnos. España: Paidós.

 

 

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