Reflexión tras el aprendizaje de la Teoría Conductual

Aprendí mucho del aprendizaje a través de la revisión de la teoría conductual. Me pareció sumamente interesante, sobre todo cuando vimos las aplicaciones. Sé que para ciertas situaciones esta teoría es muy útil, sin embargo me parece que más que servir para educar, sirve más de adiestramiento. Esto se ejemplifica cuando vimos cómo los teóricos, como Pavlov, utilizaban esta teoría para condicionar conductas de los perros indeseadas por alguna deseada.

Tiene sus aspectos positivos, como el hecho de que pueda servir y aplicarse para quitar fobias, por ejemplo, a través de la terapia conductual. De igual modo, me parece oportuna su utilización en situaciones de “emergencia”, o en las simples, donde no se necesite indagar mucho sobre el sujeto y sus pensamientos y emociones.

Algo que no me gusta de esta teoría es que no toma en cuenta los sentimientos, emociones, pensamientos del sujeto. Simplemente actúa sobre los movimientos, acciones, que son observables, es decir las conductas, sin tomar en cuenta todo lo que hay detrás de ellas. Es como ver la punta del iceberg. En efecto se puede modificar conductas, pero desde mi punto de vista si sólo se está mirando la superficie, la modificación será temporal. En cambio, si se conoce e indaga por qué el sujeto actúa de cierta manera, me parece que sería hasta más sencillo modificarlas. Esto nos daría un panorama más completo, aunque más complejo y probablemente largo, pero más satisfactorio.

De los teóricos que revisamos, el que más me gustó fue Pavlov. Lo que aprendí sobre él me va a servir para modificar conductas que no quiero en mi perro. Es útil, aunque me parece un poco triste la manera en que esta teoría manipula en cierto modo a los sujetos, tratándolos como si fuesen objetos pues en ningún momento se les pide su opinión ni mucho menos. Se actúa sobre lo que se ve, y desde lo que el sujeto modificador piensa que es lo correcto por moldear.

A pesar de todo esto, me gustó revisar esta teoría y la considero útil.

La revisión del conductismo modificó mi concepto de aprendizaje, pues el que tenía era muy personal y poco solidificado. Nos falta un largo camino por recorrer y aprender muchas más teorías, sé que a penas este es el principio. Sin embargo ya me siento capaz de analizar ciertas situaciones desde otro punto de vista tras haber revisado el conductismo.

Me parece que para enseñar se debe tener un equilibro; agarrar un poco de cada teoría y aplicarla de acuerdo a la situación. Habrá veces en las que el conductismo será más oportuno que la teoría del desarrollo, por ejemplo. Lo importante, desde mi punto de vista, es tener bien claro el objetivo: qué queremos, por qué y para qué. Si esto se tiene establecido, será más fácil ejecutar nuestras acciones con un bagaje de las teorías ya revisadas. Cada situación y sujeto son diferentes, y, como su nombre lo dice, son sólo teorías del aprendizaje, no verdades absolutas. Hay que ser asertivos al momento de aplicar cada una de ellas. En el ejercicio que realizamos en parejas, tuvimos que identificar la conducta inicial y la conducta meta (objetivo), y establecer los pasos que nos llevarían a ella; esto sólo se puede lograr teniendo una planificación clara y detallada. La buena planificación y los objetivos claros nos llevaron a lograr un trabajo satisfactorio, aunque incompleto por el tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s